jueves, 30 de septiembre de 2010

Biografía

Josep María Cruxent, considerado el padre de la arqueología científica en Venezuela, nació en 1911 en la población de Sarrià-Sant Gervasi, (Cataluña, España).  Llega a Venezuela tras finalizar la guerra civil española, en la cual había luchado al lado de las tropas republicanas en el frente de Teruel. En 1939 se nacionaliza venezolano, y permanece en estas tierras durante la mayor parte del resto de su vida.
En sus inicios en Venezuela, Cruxent se gana la vida como profesor de dibujo técnico en varios colegios de Caracas, Los Teques y La Victoria (Estado Aragua), donde incluso llega a ser director del Liceo Santa María en 1942. Pero será también en Venezuela donde comience a desarrollar su fantástica labor arqueológica y antropológica que lo llevara a ser reconocido no solo en Venezuela sino en el mundo entero. Cruxent había recibido formación académica como alumno regular de los cursos de arqueología impartidos por el reconocido profesor Pedro Bosch-Gimpera en la Universidad de Barcelona. Con esa formación y un corazón apasionado, Cruxent comienza a recorrer todos los rincones de la geografía venezolana en busca de ese pasado prehistórico prácticamente desconocido hasta ese momento.
Cruxent realizo innumerables expediciones a lo largo y ancho de nuestra geografía,  así como también en España, en algunos países latinoamericanos (Panamá, Colombia y República Dominicana) y en África (junto al Rey Leopoldo de Bélgica). En Panamá y junto al Rey Leopoldo de Bélgica, Cruxent siguió la llamada “Ruta de Balboa”, descubridor del Océano Pacifico. Asimismo exploró con éxito el istmo de Panamá, en busca del rastro de los grupos paleoindios que convivieron con la megafauna de vertebrados, y que luego se convirtieron en los primeros pobladores de Suramérica. Cruxent también fue miembro cardinal de la expedición franco-venezolana que descubre las cabeceras del rio Orinoco en 1952. Gracias a este descubrimiento y en virtud del tratado limítrofe de la línea divisoria de aguas de las cuencas del Orinoco y del Amazonas entre Venezuela y Brasil, las fronteras de ambos países fueron revisadas y modificadas a favor de Venezuela.
Sus expediciones científicas incluyen algunas realizadas conjuntamente con la Smithsonian Institution, Yale University, Pennsylvania University, Utah University, Universidad Central de Venezuela, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas y la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales.
Sus trabajos arqueológicos en Venezuela han permitido, entre otras cosas, el establecimiento de un cuadro general para la arqueología cronológica de Venezuela. De hecho, en 1982 y a partir de una monografía publicada en 1958, después de numerosas expediciones y aportes científicos de otros autores reconocidos, Cruxent publica junto a Irving Rouse  un libro de referencia fundamental a este respecto, titulado apropiadamente “Arqueología Cronológica de Venezuela”.
Sus excavaciones efectuadas en la Isla de Cubagua (Venezuela) contribuyeron al descubrimiento de la Ciudad de Nueva Cádiz, asentamiento hispánico de la segunda mitad del siglo XVI. Igualmente, y de relevancia científica internacional, el trabajo arqueológico realizado por Cruxent en distintos puntos del Estado Falcón (región nor-occidental de Venezuela), llevaron al hallazgo de la industria lítica paleoindia de la serie Joboide y sus complejos sucedáneos. La serie Joboide ha permitido demostrar la presencia del hombre primitivo en el territorio venezolano hace más de 13.000 años, en asociación directa con la fauna pleistocena. Este hallazgo llamo la atención de diversos especialistas internacionales, como los doctores Ruth Gruhn y Alan Bryan, quienes viajaron a Venezuela y evaluaron las evidencias reportadas. Entre los hallazgos arqueológicos documentados se cuenta con restos óseos de un mastodonte (Stegomastodonte) junto a otros de megafauna, tales como: el armadillo gigante (Gliptodont), la pereza gigante (Eremotherium), el caballo (Equus), la macrauquenia (Xenorhinotherium), la tortuga (Chelonia), la llama (Paleolama) y el oso de hocico corto (Arctotherium). Otro de los hallazgos relevantes lo constituye una pelvis de un mastodonte con una punta de flecha incrustada en ella que se remonta a unos 13.000 años A.C. evidenciando así la presencia humana en este lugar en una época muy anterior a la fecha establecida anteriormente por otros arqueólogos, aportando elementos novedosos y pruebas contundentes que pusieron en duda la tesis sobre la expansión humana en América vigente hasta el momento. 
Cruxent ha presentado numerosas contribuciones científicas en congresos internacionales celebrados en Europa, África y América, especialmente en el área del Caribe, aportando elementos significativos para el avance de las ciencias del hombre y de la museología.
En 1944 y hasta 1963 es nombrado Director y Conservador de Arqueología del Museo de Ciencias Naturales. También en 1944 es honrado al ser aceptado como miembro de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, y en 1947 como miembro de la National Geographic Society de Estados Unidos, siendo estas las tres primeras de una larga lista de afiliaciones profesionales con las que fue reconocido debido a su fructífera labor arqueológica. Como parte de esta labor y entre 1944 y 1993 llego a publicar al menos 180 artículos científicos en revistas nacionales y extranjeras.
En 1953 recibe la Orden del Libertador en grado de Caballero, otorgada por la Presidencia de la República de Venezuela. También ese año es nombrado “Fellow” de la Royal Geographical Society (Londres, Inglaterra). En 1954 recibe la orden Leopoldo de Bélgica, otorgada por el Rey Baudouin en Bruselas. En 1960 recibe el titulo de Comendador de la Orden de Leopoldo II de Bélgica. También ese año recibe la Medalla del Mariscal Cándido Mariano Da Silva Rondón, otorgada por la Sociedad Geográfica Brasileña. En 1970 recibe la Orden de Andrés Bello en su Segunda Clase, y en 1976 recibe la misma Orden en su Primera Clase (Banda de Honor).
En 1976 recibe el honor de ser nombrado Investigador Emérito del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas –IVIC-, donde fundó el Departamento de Antropología junto al Dr. Marcel Roche. En ese mismo año fue nombrado Investigador Emérito de la Universidad Central de Venezuela –UCV- donde participo en la fundación de la Escuela de Sociología y Antropología. Cabe destacar que el profesor Cruxent contribuyo de manera importantísima a la creación del primer laboratorio de carbono 14 fundado en Latinoamérica.
 De 1981 hasta 1986 se desempeña como Director-Fundador del Centro de Investigaciones Antropológicas, Arqueológicas y Paleontológicas -CIAAP-(Estado Falcón, Venezuela).
En 1982 es nombrado Presidente Honorario de la Asociación Venezolana de Arqueología –AVA-. Otros de sus cargos incluyen: Miembro Nacional del Consejo Permanente de la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas de la UNESCO (Paris, Francia) y también fue Profesor invitado de la Cátedra de Antropología de la Universidad Complutense de Madrid (España).
En 1987 recibe el Premio Nacional de Ciencia, otorgado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas –CONICIT- (Venezuela)
De 1987 hasta 1993, en representación del gobierno de Venezuela, se desempeña como jefe del Programa de Reconstrucción Arqueológica del Sitio Histórico de “La Isabela” (República Dominicana). En este programa participaron también los gobiernos de República Dominicana, España, Italia y Estados Unidos.
En 1991 fue incorporado como miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, y condecorado con la Orden “Gran Almirante” en la Clase de Gran Caballero, conferida por la Presidencia de ese país. También en 1991 la Presidencia de la República de Venezuela le confirió la Orden “Francisco de Miranda” en su Primera Clase.
En 1993, a su regreso de República Dominicana, emprendió una nueva campaña de excavaciones paleontológicas y arqueológicas en el yacimiento de Taima-Taima (Estado Falcón, Venezuela), las cuales lo llevaron a instalar el museo in situ que ha sido recuperado y abierto al público en años recientes gracias a la labor del Instituto de Patrimonio Cultural de Venezuela –IPC-.
En el año 2002, en acto académico celebrado en Coro (Estado Falcón, Venezuela), la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda le confiere el Doctorado Honoris Causa en Ciencias de la Educación. Un año después, junto a la doctora Kathleen Deegan, recibe el premio anual de la Sociedad Arqueológica Americana, por el estudio que realizaron en conjunto relacionado con los trabajos de arqueología histórica de reconstrucción del sitio de La Isabela. Este estudio había sido publicado en dos tomos en el año 2002 por la Universidad de Yale (Estados Unidos), y continúa siendo hasta el presente una obra fundamental de referencia.
La faceta artística de Cruxent, aunque insospechada, no deja de ser igualmente importante. Se desarrollo como pintor bajo el movimiento artístico del expresionismo abstracto. Hacia 1960 contribuyo en la fundación del informalismo en Venezuela como parte del movimiento conocido como “el Techo de la Ballena”. Sus trabajos para-cinéticos se ubican también dentro de los inicios de este movimiento en el país. Su obra artística ha sido expuesta en diversos museos e instituciones y también ha sido documentada en numerosas publicaciones.
El 23 de febrero de 2005 el profesor Cruxent, como cariñosamente lo llamaban alumnos y conocidos por igual, fallece, a los 94 años de edad en su casa de la ciudad de Coro, Estado Falcón, en la República Bolivariana de Venezuela. Distintas notas de prensa en el mundo entero dan cuenta de esta lamentable pérdida para la comunidad científica y para toda la humanidad.
A fines de 2009 se crea la Fundación José María Cruxent, en un esfuerzo de sus familiares por proporcionar un marco legal que permita la preservación y difusión de su importantísima labor científica.

Dra. Gloria González

2 comentarios:

  1. Para mi fuen un honor trabajar con él, son muchas sus enseñanzas que conservo como un tesoro

    ResponderEliminar
  2. HOY DIA DE SU CUMPLEAÑOS, RECORDAMOS UNA VEZ MÁS A ESE HOMBRE PRODIGIOSO QUE CON SUS DESCUBRIMIENTOS CONTRIBUYÓ A ENRIQUECER LA HISTORIA, LA CULTURA Y LA IDENTIDAD DE LOS VENEZOLANOS. HONOR A QUIEN HONOR MERECE

    ResponderEliminar